El óptico-optometrista: profesional de la salud visual y comerciante

Artículo realizado por Rosa María Monlleó, colegiada número 2.684, premio “Mundo Optométrico” diciembre de 2014. 

RESUMEN
Desde hace varias décadas ya, cuando terminé mis estudios de Óptica en la Universidad Complutense, mi dedicación a la profesión me ha llevado a conocer las diferentes facetas por las que puede pasar un Óptico Optometrista. Quiero con este pequeño artículo manifestar mi inquietud por la actual situación en la que se encuentra mi querida, nuestra querida, profesión.

INTRODUCCIÓN
En el año 1973, la formación de los Ópticos empezó a ser universitaria en nuestro país, lo que supuso un gran avance en el concepto de la profesión. Como ya se sabe, tras la adecuación de los distintos planes de estudio, hemos pasado de ser los “Diplomados en Óptica” de aquella primera y única escuela, ubicada en San Blas y posteriormente de las que se crearon a continuación, a reconvertirnos en “Diplomados en Óptica y Optometría” y, no hace mucho en “Graduados en Óptica y Optometría”. Incluso algunos hemos tenido la oportunidad, no sin esfuerzo, de llegar a ser Doctores.

DESARROLLO DEL TEMA
Me preocupa la situación actual de los Ópticos Optometristas, ya sean diplomados o graduados, pues tras recibir una excelente formación universitaria que les acredita legalmente como “Profesionales de la salud” se ven avocados a ser simplemente “comerciantes”.

Yo personalmente he estado trabajando como empleada de un empresario, al que solo le interesaba “hacer caja” y cuanto más grande mejor, sin tener en cuenta si se habían realizado correctamente las funciones propias de un profesional de la salud.

He tenido la suerte de formar parte desde 1990 de los docentes que hemos enseñado a los “Diplomados en Óptica”, “Diplomados en Óptica y Optometría”, “Másteres en Óptica y Optometría Avanzadas” y actualmente a los “Graduados en Óptica y Optometría”.

Además de formar a los alumnos en la materia que me corresponde, cada curso dedico algunos ratos a hablar de cómo está en la actualidad la profesión y tengo que decir que siempre termino malhumorada. Me gusta hablarles de cómo eran las cosas en los años 70 y de cómo ha ido profesionalizándose y especializándose el entonces “Óptico de Anteojería”, que no era universitario, pero no por ello menos profesional.

No voy a descubrir nada nuevo, pero quiero manifestar mi pesar por la situación caótica en la que nos encontramos actualmente. Los recientemente graduados se encuentran en un mercado laboral que les ofrece contratos basura e incluso contratos que no reconocen su titulación. Algunos se preguntan si ha merecido la pena el esfuerzo realizado, tanto económico como intelectual, para terminar “vendiendo” artículos que se encuentran en cualquier bazar o mercadillo.

Figura 1 mundo

Es cierto que hay empresas en las que se trabaja muy seriamente y con una verdadera labor sanitaria; lo puedo constatar con antiguos alumnos, que se han establecido como importantes profesionales de la salud, otros como docentes y algunos que me siguen consultando sobre casos clínicos complicados, que afrontan con verdadero entusiasmo.

Es indignante que los clientes lleguen a pensar que los pequeños establecimientos estamos engañándolos, ante la diferencia de precios

Como he dicho antes, he llegado a conocer las diferentes facetas por las que puede pasar un Óptico Optometrista, incluida la de empresaria. Eso no tiene por qué ser incompatible con ser un buen profesional de la salud, por lo que no entiendo cómo existen establecimientos que basan toda su actividad en “vender” y cuanto más barato mejor.
Quiero que los responsables de esos establecimientos entiendan que esto no puede seguir así o terminaremos todos, incluidos ellos, en un descalabro mercantil. Es ofensivo ver las ofertas que se realizan en medios publicitarios gratuitos, de gran tirada, llegando a un gran número de posibles usuarios.Premios Mundo Optometrico blog

Las grandes campañas publicitarias destrozan a los pequeños empresarios, llegando a hacer dudar al usuario final, que se pregunta cómo es posible esa diferencia tan grande de precios para un mismo producto (al menos él cree que es el mismo, aunque evidentemente no lo sea).

El cliente se pregunta que cómo puede ser que se regalen una o dos gafas si solo se paga la primera. ¡Es indignante que lleguen a pensar que los pequeños establecimientos y los independientes estamos engañándolos!

Esta situación no es nueva, aunque se ha agudizado con la crisis, pero esto no ocurre en ningún otro sector. ¿Por qué entonces ocurre en nuestra profesión?, ¿no hay forma de pararlo? Aunque el Consejo General de Colegios de Ópticos Optometristas y los distintos Colegios profesionales digan que existe libertad comercial, esto debe solucionarse o la profesión caerá cada vez más baja y la sociedad nos catalogará de meros “vendedores”.

A pesar de todo, tengo la certeza de que los verdaderos profesionales de la salud sobreviviremos.

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