Los niños que no realizan diariamente actividad física pueden tener el colesterol alto en la edad adulta temprana, así como posteriores problemas de corazón a mediados de los cuarenta, con mayor riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un ictus, según destaca un reciente estudio publicado en ‘The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism’.
La investigación también subraya que una actividad física ligera desde la infancia puede ser de 5 a 8 veces más eficaz que la realización de ejercicios moderados para revertir el efecto adverso del sedentarismo sobre el colesterol alto.







