Medicamentos antiinflamatorios y antirreumáticos no esteróidicos

Los fármacos antiinflamatorios no esteroides, comúnmente conocidos como AINE en base a sus siglas, son aquellos medicamentos utilizados para tratar generalmente tanto el dolor como la inflamación, además de reducir los síntomas asociados a la fiebre.

Usando sus dosis completas de manera regular, los AINEs como la aspirina, el Ibuprofeno o el Naproxeno, como variedades más reconocidas en el imaginario de la población, contribuyen a bloquear las acciones de las sustancias químicas del cuerpo que se encargan de mediar la inflamación asociada a muchas formas de artritis.
Durante años, la utilización de este tipo de fármacos de manera generalizada ha originado en el organismo de los pacientes multitud de problemas relacionados con su administración, en especial relacionados con reacciones adversas de tipo gastrointestinales.

Por ello, aunque este grupo de medicamentos se utilizan ampliamente, su seguridad ha sido cuestionada en diversas ocasiones. En este sentido, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), junto con la Agencia Europea, ha publicado continuamente una serie de consideraciones de alerta con el objetivo de delimitar adecuadamente el perfil óptimo de estos fármacos.

Por ejemplo, en 2004 aparecieron datos referentes a la seguridad de celecoxi, uno de los principios activos del grupo, que dio lugar a nuevas indicaciones por parte de la AEMPS en las que se subraya la necesidad de no sobrepasar las dosis de 400 mg/día y se desaconseja la utilización de este tipo de fármacos en pacientes con algún tipo de riesgo cardiovascular.

Posteriormente, la AEMPS ha ofrecido más recomendaciones sobre los distintos medicamentos de este grupo. Por un lado, se contraindica su uso en pacientes con isquemia cardiaca que hayan presentado un accidente isquémico cerebral. Por otro, se debe tener especial precaución cuando el paciente presente factores de riesgo cardiovascular, como en casos de hipertensión arterial, diabetes, hiperlipidemia o enfermedad arterial periférica. También se recomienda utilizar las dosis más bajas posibles; y se advierte sobre el riesgo utilización conjunta con ácido acetilsalicílico, que puede incrementar el riesgo de ulcera gastroduodenal.

Recordemos que los AINE no son la única alternativa en el tratamiento de enfermedades reumáticas. Los analgésicos puros, como el Paracetamol, ofrecen mejor tolerancia gastrointestinal y pueden ser de utilidad en casos donde la sintomatología predominante es el dolor y no la inflamación.

En cuanto a sus efectos adversos, los tratamientos con AINE pueden generar en los casos más comunes una elevación de incidencia de úlcera gastroduodenal, además de otros síntomas derivados de la lesión de la mucosa. Este riesgo aumenta con la edad, la dosis y duración del tratamiento.

Algunos de los medicamentos pertenecientes a este grupo de fármacos puede causar efectos secundarios que indicen directamente en la salud visual. Es el caso de la Fenilbutazona, indicado en casos de espondilitis anquilosante, gota, artritis gotosa, artritis reumatoide o artrosis, que podrían originar en el paciente síntomas como conjuntivitis, visión borrosa o incluso diplopía o visión doble.

Manuel AguilarManuel Aguilar Jiménez. Óptico-optometrista. Colegiado nº 5167.

Licenciado en Farmacia por la Universidad de Granada, diplomado en Óptica y Acústica Audiométrica por la Universidad de Santiago de Compostela, IFM en la Delegación de Salud de Málaga, especialista en Análisis Clínicos por el Ministerio de Educación y Ciencia y Óptico-optometrista por la Universidad de Granada.

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